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La salud mental debe considerarse como una medida prioritaria de política pública en la ciudad

Por: comunicaciones
Publicado el: Agosto 2020

A partir de diagnósticos complementarios, la Veeduría Distrital y la Fundación Saldarriaga Concha, hicieron una serie de recomendaciones de política pública en el tema de salud mental 

En el caso de la Veeduría , estas recomendaciones surgen de una encuesta en línea aplicada a cerca de 5 mil habitantes de Bogotá y de un diagnóstico derivado de sus acciones de control preventivo por parte de la Veeduría.

La Fundación Saldarriaga Concha viene trabajando el tema de salud mental como una estrategia para disminuir el riesgo de la discapacidad psicosocial.

Ambas entidades consideran que a pesar de que ha habido avances, es crucial formular una estrategia integral para aportar a la resiliencia individual y  colectiva y evitar secuelas de largo plazo en Bogotá.

Que la pandemia de COVID fue imprevista y está dejando –y dejará—traumas colectivos, es algo que se da por hecho en todo el mundo.  Con esa conciencia, la Veeduría Distrital viene realizando desde el mes de mayo un juicioso ejercicio, como control preventivo, para identificar cuáles son las principales afectaciones de salud mental de los habitantes de la ciudad durante la pandemia, así como los vacíos de política pública en la materia susceptibles de mejorar. Para construir las recomendaciones, contó con el apoyo de la Fundación Saldarriaga Concha, experta en inclusión de personas mayores y de las personas con discapacidad y que ha trabajado la salud mental como estrategia para disminuir el riesgo de discapacidad psicosocial.

Además del diálogo con expertos y peticiones de información a la administración de la ciudad, el diagnóstico de la Veeduría también incluyó una encuesta digital que recogió la percepción de cerca de 5 mil habitantes de Bogotá[1] mayores de 15 años, así como otros estudios realizados en Bogotá y en el mundo. La encuesta realizada por la veeduría buscó aproximarse al estado de salud mental y la percepción sobre los canales habilitados por la Administración Distrital para la comunicación con la ciudadanía durante la pandemia.

Al indagar por los factores que más preocupan a los ciudadanos, se encontró que el 84% dijo estar preocupado por contraer el Coronavirus y el 70% de morir a causa del mismo. Además, al 64% le preocupa la situación social y económica de la ciudad luego de superada la emergencia.

El 27% de los encuestados manifestó sentirse mucho más  nervioso, en una proporción mayor para mujeres (31%) que para hombres (21%). Adicionalmente, el 21% manifestó sentirse mucho más decaído que antes; la mayor prevalencia de esta condición es para las mujeres.

La encuesta arrojó que el 13% de los encuestados tienen o conviven con una persona a la cual se le ha diagnosticado alguna enfermedad mental que requiere tratamiento, y de este porcentaje, el 40% dijo que el tratamiento no ha podido tener continuidad a causa de la pandemia. Así mismo, el 23% dijo tener muchos más desacuerdos dentro de su hogar, y en el caso de las mujeres que respondieron la pregunta, este porcentaje aumenta al 27%.  La misma relación se da en otras mediciones “que también evidencian un mayor de  angustia y 

preocupación entre las mujeres del futuro, lo cual puede deberse al exceso de responsabilidades que enfrentan en la vida privada, así como a su mayor participación en el sistema de cuidado”, aseguró el Veedor Rivera.

Al indagar sobre la percepción acerca de las campañas de comunicación de la Administración Distrital, el 74% considera que la información que ha recibido es oportuna, el 70% que es clara y el 56% que es suficiente. De acuerdo con el estudio, la efectividad de las estrategias de comunicación y el diálogo directo con la ciudadanía en el territorio tiene un impacto directo sobre la reducción de la incertidumbre propia de la emergencia y el acatamiento a  las medidas de salud pública.

Para la Fundación Saldarriaga Concha, el diagnóstico va más allá de las mediciones y tiene que ver con las necesidades expresadas por la población en diversos ámbitos con respecto a su salud mental y los riesgos frente a ella.  De otra parte no sólo los datos presentados por la encuesta realizada por la veeduría y asociados a los registros administrativos ponen en evidencia el incremento en los riesgos de enfermedad mental sino que  van de la mano a otras encuestas realizadas en la ciudad y en el país junto con lo que ha venido mostrando la literatura mundial. La problemática en el cuidado y promoción en la salud mental inicia desde el mismo desconocimiento que se tiene frente al término y el estigma asociado a lo que implica lo mental[1] lo cual se convierte en una de las mayores barreras de acceso a los servicios de salud. Así mismo es importante destacar como la salud mental no es sólo un tema de salud y servicios de salud, sino que es un tema que atraviesa todos los entornos en donde se desarrolla el individuo, es decir involucra la educación, la seguridad, el trabajo, los ingresos, etc.

Recomendaciones de política pública

La Veeduría Distrital y la Fundación coinciden en las siguientes recomendaciones de política pública para construir, de manera urgente, políticas de atención de corto, mediano y largo plazo en la ciudad, que permitan reducir las afectaciones de salud mental durante la pandemia y aportar a la resiliencia colectiva, entendida como la capacidad social para afrontar o recuperarse con éxito de las situaciones adversas.

Seis recomendaciones:

1. Es necesario replantear y repensar la política pública de salud mental diseñada para el Distrito en el 2015, que tenga  en cuenta acciones de mayor impacto desde el marco de Atención Primaria en Salud junto con las necesidades diferenciales de diversos grupos poblacionales que presentan mayor riesgo y vulnerabilidad, como son  niños niñas y adolescentes, adultos mayores, mujeres y población en condición de pobreza, para evitar el aumento en la  prevalencia de situaciones de violencia y otro tipo de riesgos asociados a la aparición de problemas y enfermedades mentales.

2 Es necesario asegurar acciones promocionales en salud mental sencillas y que sean divulgadas rápidamente que involucren los diferentes entornos en donde permanece el individuo y que fortalezcan la capacidad resiliente de las personas y la comunidad (Ejercicio físico, interacción a través de medios de comunicación con otras personas, medidas de higiene de sueño, formación en habilidades socioemocionales especialmente en regulación emocional

3. En materia de tratamiento para la enfermedad mental,  la Administración Distrital tiene una oportunidad para reducir las barreras de acceso a la atención ocasionadas por la emergencia sanitaria y hacer un seguimiento más estricto a la adherencia al tratamiento de pacientes con condiciones mentales, tanto en la red pública como privada. Esto se puede lograr, entre otros,  a través de campañas dirigidas a la no estigmatización frente a las temáticas en salud mental.

4. La ciudad debe adelantar mediciones rigurosas y con base científica sobre el estado de la salud mental de los habitantes de Bogotá. Los impactos de eventos traumáticos como epidemias o desastres naturales sobre la salud mental están ampliamente documentados, y pueden ser agravados por factores asociados a la coyuntura actual como la incertidumbre sobre la evolución de los casos de contagio, el riesgo de contraer la enfermedad, la inestabilidad laboral y financiera o la exposición a diversos tipos de violencia en el hogar.

5. Es urgente ampliar e implementar canales complementarios de diálogo con la ciudadanía por fuera de las redes sociales y los medios de comunicación masiva, para así garantizar la transparencia y equidad en el acceso a la información para todos los habitantes de la ciudad.

6. En una situación de emergencia epidémica donde se han producido una gran cantidad de enfermos y fallecidos y sobre la que no se tiene certeza acerca de su duración no es solamente un problema del resorte del Sector Salud; sino que requiere del trabajo articulado con otros actores como instituciones gubernamentales, ONG, autoridades locales y la propia comunidad, para promover soluciones de salud mental basadas en la construcción de capital social y así promover la capacidad de resiliencia en la Ciudad. Se trata de estrategias continuas, que pasan por mediciones permanentes y actualización de intervenciones que deben ir más allá de líneas telefónicas de atención que, aunque son válidas, no son suficientes para responder al diagnóstico encontrado.

 

Consulte Presentación

 

[1] Fundación Saldarriaga Concha, Estigma y Discapacidad Psicosocial en el marco de los resultados de salud mental del conflicto armado de Colombia. 2019.

 

[1] Dicha encuesta fue respondida a través de Internet entre las semanas del 6 y el 20 de julio, por 4.762 personas que residen en la capital y contó con 30 preguntas relacionadas con cambios en el estado de ánimo y factores de riesgo asociados al desarrollo de alteraciones a la salud mental, las relaciones de confianza de los ciudadanos con sus vecinos, familiares y amigos, así como la percepción sobre el autocuidado dentro de estos grupos y la percepción de los encuestados acerca de las acciones emprendidas por la Administración Distrital para el manejo de la pandemia y el uso de los canales de comunicación.

 

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